La Palanca de un Emprendedor

Por  Becky Mitre

Arquímedes, el gran matemático de Siracusa en el 287 a.C., autor de la exclamación “¡Eureka! Lo encontré” y a quien también se le atribuye la frase “Dadme una palanca y moveré el mundo”, fue un gran emprendedor y pensador.

Hay emprendedores que trabajan duro para conseguir sus objetivos y  otros que prefieren trabajar con otros, capitalizando las fortalezas de éstos. Ambos pueden lograr grandes resultados.

Entre las palancas que un emprendedor suele utilizar, en el buen sentido de la palabra, aparecen las personas. Uno tiene que rodearse de buenos profesionales que hagan bien las cosas.  Por otro lado está la tecnología, misma que le permite acelerar los procesos, mejorar los resultados y, en el mediano y largo plazo, eficientar costos. La tendencia es dar cada vez más espacio a la tecnología. Finalmente está el dinero (el  propio y el de otros) para financiar los distintos proyectos. 

Observando el entorno se puede constatar que existen personas que cuentan con estos tres elementos y, sin embargo, el emprendimiento no les parece afín. Por otro lado, también encontramos a personas que no cuentan inicialmente ni con personas,  ni tecnología , ni el dinero para sacar adelante un proyecto y aun así lo logran.

Lo cual nos lleva a la pregunta: ¿Existe algo más profundo que sirva de palanca para mover el mundo? La respuesta breve es sí. Es un propósito, un para qué. Cuando alguien tiene un para qué, se desencadenan movimientos tan poderosos en las personas que generan la energía y todo lo necesario para emprender proyectos ambiciosos en apariencia.

Cuando nace un para qué poderoso, tantas creencias, tantas dudas, innumerables pretextos, lo familiar y conocido, lo aplaudido y exaltado, lo cuerdo y sensato,  sucumben y surgen nuevas ideas que sirven a la realización de ese proyecto. Las personas se suman, la tecnología se desarrolla, el dinero se consigue. La palanca que mueve el mundo de las personas es un propósito que trasciende los límites actuales y abre la creatividad para alcanzarlo.

“Quien tiene un para qué, busca el cómo hacerlo realidad”. ¿Cuál es tu propósito trascendente? ¿Cuál es tu gran “para qué”?